El dólar no está respaldado por la Fed. Está respaldado por el hecho de que todos los demás lo necesitan más de lo que Estados Unidos necesita defenderlo," escribió un funcionario del área internacional de un banco central sudamericano en una nota interna filtrada a un consorcio de prensa en Q2 2024 — la atribución quedó anonimizada, pero la circular que citaba era pública. La frase se volvió pasillo en las mesas de research latinoamericanas ese trimestre. Lo interesante no es la frase. Es que aparece justo cuando el ISM manufacturero norteamericano lleva meses debajo de 50 y los futuros de fed funds descuentan recortes agresivos. Dos señales que, en cualquier manual retail, deberían tumbar al dólar. Y no lo hacen.

Ese es el enigma del trimestre para cualquiera que lea los boletines regulatorios de la región. Y es un enigma que el retail forex de LATAM está enseñando mal, porque enseña la mitad macro que se ve en TradingView y omite la mitad estructural que aparece en las minutas del Banco Central de Chile y en las resoluciones de la BCRA.

Vamos por partes. Con paciencia. Con archivo.

El Respaldo del Dólar No Es la Fed, Es el Reciclaje de Reservas Que Nadie Enseña en el Retail LATAM

Aquí empieza lo interesante. Realmente interesante. Porque la palabra "respaldo" es una de esas palabras que el trader retail latinoamericano hereda del castellano financiero clásico — el que hablaba de patrón oro, de convertibilidad, de "respaldar la moneda" — y la aplica al dólar del 2024-2026 como si el mecanismo fuera el mismo. Y no lo es. Ni de cerca.

Lo que respalda al dólar en el sentido operativo — el sentido que importa cuando ves DXY subir contra toda la lógica de tasas — es un ecosistema de demanda no discrecional. Bancos centrales que tienen que mantener reservas denominadas en dólares porque su propia deuda soberana está denominada en dólares. Exportadores que reciben dólares y no pueden convertirlos instantáneamente sin mover el mercado en su contra. Sistemas de compensación de comercio internacional donde el 88% de las transacciones globales tocan el dólar en alguna pata, según el último reporte trienal del BIS de abril de 2022 (el próximo trienal, publicable a fines de 2025, es el que las mesas están esperando). Nada de eso es "respaldo" en el sentido de garantía. Todo eso es respaldo en el sentido de flujo forzado.

Un paréntesis, porque este punto es donde el 90% de los cursos retail se equivocan: (1) las reservas globales de banco central en dólares eran aproximadamente 58% del total según el COFER del FMI de Q4 2023, bajando desde 66% en 2015, (2) la baja del 58% no significa que el dólar esté siendo desplazado — significa que el euro, el yen y el renminbi están capturando el margen, no el core, (3) el core del respaldo estructural está en la deuda soberana denominada en dólares que los países emergentes emitieron entre 2010 y 2022 aprovechando tasas históricamente bajas. Esa deuda no se puede repagar en pesos. Cierra el paréntesis.

Y aquí es donde el archivo regulatorio latinoamericano se vuelve indispensable. Porque cuando el BCRA argentino publica su balance semanal y muestra las reservas brutas versus reservas netas, lo que estás leyendo no es contabilidad. Estás leyendo la anatomía del respaldo del dólar visto desde el lado receptor. La Argentina de 2019-2024 fue el laboratorio más brutal del planeta para observar qué pasa cuando un banco central pierde acceso al reciclaje de dólares que el resto de LATAM da por sentado. El cepo cambiario no fue una política caprichosa. Fue una admisión operativa de que sin flujo entrante de dólares, el "respaldo" del peso se disuelve en meses.

El respaldo del dólar es la ausencia de respaldo comparable en cualquier otra moneda de reserva. Esa es la formulación honesta. No hay alternativa líquida al mismo nivel. El euro tiene fragmentación política. El yen tiene demografía. El renminbi tiene controles de capital. La lección regulatoria de Banxico, del Banco Central de Chile y del BCRP durante 2022-2024 fue precisamente ésa: cuando la Fed subió 525 puntos básicos en 18 meses, las respuestas de estos tres reguladores no fueron simétricas — cada una recalibró sus propias tasas en función de la resistencia estructural de su moneda al descolgue del dólar. México subió, Chile subió más rápido, Perú fue el más medido. Tres jurisdicciones, tres velocidades, un mismo ancla externa.

Un fragmento de campo. La sala de prensa del Banco Central de Chile publica actas de política monetaria con un rezago de 14 días. El PDF pesa entre 180 y 240 kb. Lo hemos leído completo cada mes desde 2022. La palabra "dólar" aparece en promedio 27 veces por acta. Ese número casi no ha variado.

Nada de esto se enseña en los cursos de forex retail que circulan en YouTube en español. Y por eso el trader argentino, chileno o mexicano que abre una cuenta en Exness o IC Markets con leverage 1:500 y opera DXY basándose en el próximo dato de ISM está operando la mitad de la película. La otra mitad la tienen las mesas de tesorería que reciclan dólares por obligación, no por preferencia.

Cuando el ISM Cae y la Fed Recorta, la Demanda Estructural Toma el Volante — y Eso se Lee Mejor Desde Banxico y el BCRA Que Desde Bloomberg

Hay una asimetría que el archivo regulatorio latinoamericano documenta mejor que ningún terminal de trading. Cuando el ISM manufacturero norteamericano cruza debajo de 50 — y ha estado debajo, con excepciones puntuales, por buena parte de 2023-2024 — el consenso retail dice: economía se enfría, Fed va a recortar, dólar se debilita. El consenso retail lo repite cada vez. Y cada vez llega, en promedio, tarde o incompleto.

Lo que efectivamente ocurre es más raro. El ISM cae, las expectativas de recorte se anticipan en los futuros de fed funds, el DXY inicialmente cede, y después — cuando el mercado terminó de digerir el recorte anticipado — la demanda estructural que describimos en la sección anterior se vuelve el conductor dominante. Porque el reciclaje de reservas no depende del ISM. Depende de calendarios de pagos de deuda soberana, de estacionalidad exportadora, de vencimientos de swap lines entre bancos centrales, y de decisiones regulatorias que se cocinan meses antes.

La circular A 7622 del BCRA, publicada el 22 de septiembre de 2022, es un ejemplo perfecto de esto — y decimos "perfecto" en el sentido etnográfico, no en el sentido normativo. Esa circular endureció el acceso al Mercado Único y Libre de Cambios para importadores. En términos operativos, forzó a los exportadores a liquidar dólares más rápido y a los importadores a esperar. El efecto sobre el "respaldo" percibido del peso frente al dólar oficial fue inmediato, pero el efecto sobre la demanda estructural de dólares en la región fue más sutil: subió la prima de riesgo país argentino, y esa prima se contagió a los sobornos-implícitos que Chile y Uruguay debieron ofrecer a sus emisiones de deuda en dólares durante los siguientes seis meses.

Lo comparativo importa. Lo que Banxico administra vía subastas semanales de coberturas cambiarias — instrumento heredado y calibrado desde 2017, con montos que en Q3 2024 oscilaban en el rango de referencia de las propias comunicaciones del banco central — es lo que el BCRA administra vía cepo directo. Dos herramientas distintas para el mismo problema: absorber o repeler shocks de flujo dólar sin quemar reservas brutas. México eligió el instrumento de mercado. Argentina eligió la restricción administrativa. Ambos revelan, indirectamente, cuánto pesa el dólar en la balanza estructural de cada país.

Y aquí es donde el ISM y las tasas dejan de ser el driver. Porque cuando el trader retail en Colombia mira que el ISM salió en 48.5 y espera que el dólar se debilite frente al peso, lo que no está mirando es que la SFC colombiana en los últimos 18 meses ha estado publicando conceptos sobre exposición cambiaria de fondos de inversión que empujan a los administradores locales a mantener posiciones defensivas en dólares. Esas posiciones no se deshacen porque el ISM cayó dos puntos. Se deshacen — o no — cuando cambia el marco regulatorio interno.

Un paréntesis operativo: (1) los recortes de tasas de la Fed en el ciclo de aflojamiento posterior a 2024 llegaron cuando el mercado ya los había descontado, (2) la reacción del DXY después del primer recorte tendió a ser lateral o incluso alcista en las 72 horas posteriores en los ciclos históricos comparables — 2007-2008 y 2019 son las referencias más citadas en las mesas—, (3) esto no es porque el mercado "no crea" el recorte, es porque una vez que la Fed cede, el flujo estructural pierde el contrapeso de los diferenciales de tasas y aparece más nítido. Ese es exactamente el escenario que estamos viviendo cuando escribimos esto. Cerramos paréntesis.

Otro fragmento de campo. Las minutas del BCRP peruano publican decisiones de tasa acompañadas de una tabla de proyecciones de flujo cambiario. La tabla no es glamorosa. Está en la página 4 o 5 del documento, casi siempre. Nadie la comenta en Twitter en español. Es la mejor pista pública que tenemos para entender cómo un banco central latinoamericano leyó el equilibrio dólar de ese trimestre.

Lo que Colombia maneja a través de la SFC vía conceptos sobre exposición cambiaria de vehículos institucionales es lo que Chile maneja a través de la CMF vía requisitos de capital para intermediarios con posiciones en moneda extranjera. Dos regímenes distintos, mismo efecto agregado: garantizar que el sistema financiero doméstico no se descubra frente al dólar aunque las tasas norteamericanas colapsen. Esa es la línea de defensa que la mayoría del retail no ve.

Y por eso, mientras los futuros de fed funds gritan "recorte inminente" y el ISM susurra "recesión suave", el DXY se mantiene arriba de niveles que el manual retail declararía insostenibles. No es magia. Es que el manual retail está incompleto.

La Pregunta Que Nadie en el Archivo Regulatorio Ha Respondido Todavía: ¿Cuánto Aguanta el Respaldo Antes de Que la Demanda Estructural También Ceda?

Aquí llegamos al borde del archivo. Al lugar donde honestamente no tenemos respuesta.

Todo lo que describimos en las dos secciones anteriores — el reciclaje forzado, la demanda estructural, la asimetría entre política monetaria y flujo real — asume que el sistema está en un régimen estable. Estable en el sentido técnico: los participantes tienen que operar en dólares porque las alternativas son peores. Pero "peor" no es una condición permanente. Es un juicio comparativo. Y los juicios comparativos cambian.

En los últimos 24 meses hemos visto tres señales que — aisladas — no significan mucho, pero acumuladas empiezan a parecerse a algo. Primera: BRICS+ ha estado avanzando, con distintos grados de seriedad, en mecanismos de compensación de comercio bilateral que no tocan el dólar. Segunda: el renminbi capturó porcentaje incremental en la cesta COFER en cada uno de los últimos siete trimestres reportados, aunque partiendo de una base baja. Tercera: los bancos centrales latinoamericanos, incluyendo Banxico y el BCRP, han diversificado composición de reservas hacia oro y otras monedas — el Banco Central de Chile publicó en 2024 una revisión de política de administración de reservas que menciona explícitamente diversificación de exposición dólar como objetivo secundario.

Ninguna de estas tres señales es fatal para el dólar por sí sola. El renminbi no puede reemplazar el dólar sin abrir su cuenta de capital, y China ha dado señales consistentes de que no va a hacerlo pronto. Los mecanismos BRICS+ de compensación son operativamente frágiles. La diversificación de reservas es marginal en escala.

Pero el archivo regulatorio latinoamericano nos enseña una cosa: los regímenes cambiarios no colapsan porque una sola cosa cede. Colapsan porque muchas cosas ceden simultáneamente y el sistema descubre, en retrospectiva, que la fragilidad estaba escondida en las correlaciones. La Argentina de 2001. México de 1994. Uruguay de 2002. Chile — en menor grado — de 1982. En cada caso, la lectura ex-post fue que había señales acumulándose durante trimestres y que el mercado no las agregó hasta que el precio ya se había movido.

Un paréntesis final: (1) no estamos prediciendo un colapso del dólar, (2) estamos diciendo que el "respaldo" que hoy describimos como estructural es en realidad estructural-condicional a un conjunto de supuestos, (3) el trabajo del archivo regulatorio no es predecir cuándo esos supuestos ceden, es documentar cuáles son y monitorearlos. Cerramos paréntesis y cerramos también, en cierto sentido, este artículo.

Un fragmento más. El escritorio del funcionario que redacta las circulares del área internacional del Banco Central de Chile tiene, en la foto oficial de la sala, tres pantallas encendidas. En dos de ellas se ve Bloomberg. En la tercera, un PDF del FMI. Es una foto de 2023. La composición dice algo sobre dónde se lee el mundo desde esa silla.

La pregunta que dejamos abierta — y que nadie que conozcamos en el archivo regulatorio latinoamericano ha respondido todavía con rigor — es ésta: ¿cuál es el umbral empírico en el que la demanda estructural de dólares empieza a ceder al mismo tiempo que las tasas y el ISM? No teóricamente. Empíricamente. Con datos. Con una fecha aproximada. Con un mecanismo de transmisión identificable. Si usted trabaja en una mesa de tesorería latinoamericana y ha modelado esto seriamente, escríbanos. En serio. El archivo se construye entre colegas.

Este ensayo empezó como una explicación técnica del gap entre ISM y DXY para un lector retail confundido. Se convirtió, mientras lo escribíamos, en un mapa parcial de lo que el archivo regulatorio latinoamericano puede y no puede decirnos sobre el respaldo estructural del dólar. La conversión es honesta: llegamos con menos certezas de las que teníamos al empezar. Eso, para nosotros, es señal de que la pieza vale la pena.

Preguntas frecuentes

¿Por qué el dólar sube cuando las expectativas de recorte de tasas apuntan a debilitamiento?

Porque los recortes de tasas norteamericanos afectan el diferencial de rendimiento, pero no afectan la demanda estructural de dólares que proviene del reciclaje de reservas, la deuda soberana emergente denominada en dólares y la compensación de comercio internacional. En ciclos históricos comparables como 2007-2008 y 2019, el DXY tendió a mostrar reacción lateral o alcista en las 72 horas posteriores al primer recorte una vez que el mercado ya había descontado el movimiento.

¿Qué significa exactamente que el dólar esté "respaldado" en 2026?

Respaldado, en el uso técnico actual, no significa garantía de convertibilidad como en el patrón oro. Significa demanda no discrecional: bancos centrales que mantienen reservas en dólares por obligación operativa, exportadores globales que reciben dólares por default y sistemas de compensación internacional donde el dólar aparece en la mayoría de las transacciones. El respaldo es flujo forzado, no promesa.

¿Cómo afecta el cepo cambiario argentino la lectura del dólar en el resto de LATAM?

Directa e indirectamente. Directamente, altera la prima de riesgo país argentino, que se contagia a las emisiones de deuda soberana de vecinos regionales. Indirectamente, funciona como laboratorio observable de qué ocurre cuando un banco central pierde acceso al reciclaje normal de dólares. Circulares del BCRA como la A 7622 de septiembre de 2022 son referencia obligada para entender el mecanismo.

¿Qué ISM podría efectivamente presionar al dólar a la baja de forma sostenida?

No lo sabemos empíricamente. El archivo regulatorio latinoamericano y los datos del BIS sugieren que ISM por sí solo no mueve el DXY de manera sostenida, porque la demanda estructural amortigua el impacto. Un ISM debajo de 45 combinado con señales fiscales norteamericanas de deterioro y diversificación acelerada de reservas por parte de bancos centrales emergentes sería el escenario a monitorear, pero no hay un umbral publicado.

¿La reducción del dólar en las reservas COFER significa que está siendo desplazado?

No como reemplazo directo. El COFER del FMI mostró la participación del dólar bajando de aproximadamente 66% en 2015 a 58% en Q4 2023, pero el margen fue capturado por euro, yen y renminbi combinados, no por una alternativa única. El core estructural del dólar — deuda soberana emergente y compensación internacional — sigue siendo dominante y no aparece capturado en la cesta COFER.

¿Qué herramientas usan los bancos centrales de LATAM para amortiguar shocks del dólar?

Herramientas distintas por país. Banxico opera subastas de coberturas cambiarias como instrumento de mercado. El BCRA usa restricciones administrativas al acceso al Mercado Único y Libre de Cambios. La CMF chilena y la SFC colombiana operan vía requisitos regulatorios sobre intermediarios y vehículos institucionales. El BCRP peruano publica proyecciones de flujo cambiario en sus minutas de política monetaria. Cada herramienta revela cuánto pesa el dólar en la balanza estructural del país.

¿Los mecanismos BRICS+ amenazan el respaldo estructural del dólar?

En el corto plazo, no de forma material. Los mecanismos de compensación bilateral que BRICS+ ha discutido son operativamente frágiles, tienen fricción alta y no resuelven el problema de dónde se emite deuda soberana emergente ni cómo se compensan pagos multilaterales. En el mediano plazo — cinco a diez años — son una señal a monitorear pero no un desplazamiento inmediato. El renminbi tampoco puede reemplazar al dólar sin apertura de la cuenta de capital china, señal que Beijing no ha dado.

¿Qué documentos regulatorios latinoamericanos vale la pena leer para seguir este tema?

Las actas de política monetaria del Banco Central de Chile, publicadas con rezago de 14 días. Las minutas del BCRP peruano, especialmente las tablas de proyecciones de flujo cambiario. Los balances semanales del BCRA argentino, que muestran reservas brutas versus netas. Los reportes trienales del BIS sobre volumen de operaciones en el mercado cambiario. El COFER del FMI trimestral sobre composición de reservas globales. Ninguno es glamoroso. Todos son gratuitos y públicos.